Flexibilidad y personalización superiores.
Vienen en componentes modulares (segmentos rectos, esquinas, uniones en T, etc.) que se pueden montar y desmontar rápidamente. Esta flexibilidad permite a los escenógrafos crear diversas estructuras adaptadas a las necesidades del concierto, desde simples rejillas elevadas hasta complejas formas tridimensionales (por ejemplo, arcos, plataformas suspendidas) que coinciden con el estilo de actuación o el tema visual del artista.